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Año II – N° 24 – Setiembre/2005
Brasil y Argentina: una alianza más que estratégica
Por Mauro Vieira
Embajador del Brasil en Buenos Aires
En la última reunión entre los Cancilleres Amorim y Bielsa, el pasado 20 de mayo, se decidió, a través de la Carta de Brasilia, afianzar la relación Brasil-Argentina con la preparación y la ejecución de un programa de profundización, actualización y aceleración de la cooperación en distintas áreas – algo que, por el momento, estamos llamando “Iguazú+20”, porque se trataría de un programa que revive el espíritu fundador de la alianza estratégica Brasil-Argentina, fruto de la labor de los entonces Presidentes Alfonsín y Sarney y de la firme voluntad política de hacer un cambio cualitativo en la diplomacia de nuestra región.
Más que celebrar, el próximo 30 de noviembre, 20 años de la firma del Acta de Iguazú, hito que se destaca en la historia diplomática de nuestra región, el objetivo es poder firmar, en el Día de la Amistad Brasil-Argentina, protocolos sobre cooperación en diversas áreas, en especial la integración productiva, la cooperación militar, la integración de la infraestructura, la cooperación fronteriza y los temas migratorios y relativos a la libre circulación de personas, entre otros – o sea, darle un contenido concreto al anhelo de ambos países de dar un salto hacia adelante en su relación, reubicándola bajo una visión estratégica, de largo plazo a la vez que de conciencia de la singularidad e importancia del socio.
El MERCOSUR es la prueba concreta del éxito del proceso de integración y de la relación especial entre Brasil y la Argentina. En términos económicos, el MERCOSUR fue responsable por el incremento del comercio entre los Estados miembros, que creció continuamente hasta fines de los 90 y ahora, superado el impacto de la crisis argentina, retoma la tendencia positiva.
En términos políticos, el MERCOSUR contribuyó a reemplazar las desconfianzas y la rivalidad por la cultura de la integración y de la amistad. Es verdad que todavía hay un largo camino a recorrer para consolidar la integración, pero nuestros países supieron crear las bases para seguir adelante de manera conjunta, uniendo sus esfuerzos para sortear los obstáculos y para enfrentar los desafíos de la economía mundial.
Por medio del MERCOSUR, se busca crear la sinergia entre los mercados de los Estados miembros, los empresarios y todas las fuerzas vivas de la sociedad para lograr la competitividad sistémica de nuestras economías y contribuir para una nueva geografía económica mundial, como ha subrayado en diferentes ocasiones el Presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La integración argentino-brasileña es el motor del MERCOSUR. En ese sentido, se trata de una relación más que estratégica, es verdaderamente imprescindible. Podemos tener relaciones estratégicas con otros países, pero la relación Brasil-Argentina constituye el eje central del proceso de integración regional, es la relación sin la cual los demás objetivos de política exterior de nuestros países serían seriamente comprometidos.
En pocas palabras, se trata de la relación que permite la proyección de los intereses y valores de nuestros países en el escenario regional y mundial y que, por lo tanto, no comporta la tentación del cortoplacismo, que a veces causa ruidos innecesarios y debilitadores del proyecto común. Se trata de desarrollar la capacidad de mirar el futuro de la sociedad Brasil-Argentina como un instrumento clave para alcanzar el desarrollo económico y social de nuestras naciones.
Es ese espíritu que orienta las acciones de ambos Gobiernos en el esfuerzo por estrechar aún más nuestros lazos de amistad y de cooperación política, económica y comercial. Pero el fortalecimiento en bases concretas de la alianza estratégica no puede ser una tarea solitaria de los gobiernos, sino que debe contar con la participación de los empresarios, trabajadores y demás sectores de la sociedad civil.
La integración que asoma en el horizonte requiere empresarios activos y modernos. A los gobiernos les toca dar soporte a los esfuerzos de los empresarios por medio de políticas comunes y armónicas que exijan, como contrapartida de los incentivos brindados, el compromiso con la búsqueda constante de competitividad, de la modernización de prácticas de gerencia y de metas de eficiencia.
Fuente: “Negocios con Brasil” – Agosto/2005 - Embajada del Brasil

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